“LA AHOGADA”
Chejov
(Al subir las luces nos encontramos en
un malecón al borde de un muelle de atraque. Es casi de noche y con
niebla. En la bahía se ven algunas luces de barcos distantes. Afuera se escucha una sirena. Entra el
escritor con su bastón, vistiendo un grueso abrigo para protegerse del frío de
la noche.)
ESCRITOR : (Se detiene mirando hacia el mar. Luego se vuelve hacia el público) Estoy tomando un poquito de aire
nocturno para despejar mi mente. (Aspira
profundamente y luego exhala) Ahhh,
que bueno. Es maravilloso. El aire marino es refrescante revitaliza mi cuerpo
entero (Aspira nuevamente. Exhala)
Pero estoy con la mente bloqueada… No se me ocurren pensamientos ni ideas. Muy
extraño en mi. Por lo general rebalsan mi cerebro y fluyen como cascadas de una
fuente. Pero esta noche, nada…A pesar de ello, tengo ansias de escribir. No se
preocupen que algo se me ocurrirá, siempre es así. Es algo que les sucede a
todos los hombres de mi profesión una u otra vez. Lo llamamos “bloqueo del
escritor”. No es para asustarse. Pronto pasará…Esperen. Esperen. Aguántense un
momentito… Me está llegando una idea…Si…Ahh….Pésima…muy mala idea. Falsa
alarma. Lamento haberlos desilusionados. La idea no solo era mala sino que ya
la había escrito y resultó un fiasco. En fin, esto no durará mucho. Es algo
temporal. Sin embargo está llegando a ser una larga temporada. No viene nada.
Mis nervios se están poniendo tensos. Oh, Dios, ayúdame… No, no. Retiro lo
dicho. No puedo esperar una colaboración del Todopoderoso. Que egoísmo de mi
parte…pedirle a Dios que venga a ayudarme a dar con una idea para un cuento.
Perdóname, querido Dios. Volveré a casa y trataré de dormir. Mañana es otro
día. Te agradecería muchísimo que si se te ocurre algo durante la noche me lo
hiciera saber. Aunque sea el embrión de una idea. Tampoco tiene que ser
original. Soy muy hábil dando vuelta las cosas. Imagínense como estaré de
desesperado para pedirle al Señor que me ayude a plagiar para satisfacer mis
mezquinos intereses...Debo irme rápido a casa y a la cama antes de que este
asunto llegue a ponerse realmente serio.
(Se vuelve y comienza a alejarse cuando aparece una figura en las
sombras y lo llama)
VAGA : ¡Psst!
¡Señor!…¿Puedo tener una palabrita con usted, señor?
ESCRITOR : (Se vuelve y mira) ¿Quién está ahí? No
le puedo ver en la oscuridad.
(La figura sale a la luz. Su
ropa es de mal gusto y a mal traer. Necesita urgentemente hacer algo por su
horrible cabello. A sus guantes solo les quedan medios dedos y fuma una colilla
de cigarro)
VAGA : Buenas tardes, señor…me preguntaba si el
señor estaría en ánimo para una pequeña …esteeee… “entretención”, esta tarde.
ESCRITOR : (Sospechoso) ¿Entretención? Le aseguro que no sé de lo que está
hablando. (Le da la espalda)
VAGA : Por supuesto que lo sabe, señor.
Entretención…diversión, por así decirlo. Un rato de “agrado” si comprende lo
que quiero decir…
ESCRITOR : Creo comprender lo que insinúa
y no estoy interesado. Y ahora váyase. Debería saber distinguir y no hacer
semejante proposición a un caballero.
VAGA : Le prometo que nunca antes habrá
presenciado algo parecido. Es algo con lo que se tropieza una sola vez en la
vida…¿ni siquiera un poquito curioso?
ESCRITOR : La naturaleza de mi profesión es la
curiosidad, pero trato de mantenerla en un alto nivel moral… Con permiso.
VAGA : Tal vez tenga razón…pensándolo bien, esto
puede resultar demasiado fuerte para un caballero con sus “sensibilidades”…(Hace ademán de marcharse)
ESCRITOR : ¡Espere!
VAGA : (Se vuelve, rápido) Logré picarlo con
esa última, ¿no?
ESCRITOR : No…tenga en cuenta que
sólo estoy averiguando. Eh…¿en qué consiste esa “entretención” de la que habla?
VAGA : (Acercándose
y hablando en tono confidencial) Bueno, señor…¿le gustaría ver a una mujer
ahogada?
ESCRITOR : ¿Qué ha dicho
usted?
VAGA : Una mujer ahogada. Una mujer con los
pulmones repletos de agua salada y muerta por ahogo. ¿No le gustaría pagar para
verlo?
ESCRITOR : ¿Pagar? ¿Pagar para ver a
una mujer ahogada? ¿Está usted enferma de la cabeza? (Se gira para irse, pero la mujer corre y se le pone por delante.)
VAGA : Tres rublos señor, eso es todo lo que le
costará. Tres rublos para verla, primero fuera del agua, luego en la agonía de
estar ahogándose…para terminar con el gran final de la dama ya ahogada…que
descanse en paz…
ESCRITOR : ¿Está usted diciendo que
la mujer aún no se ha ahogado? ¿Qué se encuentra viva y bien?
VAGA : No solamente se encuentra viva y bastante
bien, sino además seca como un hueso y parada frente a usted. Yo soy la mujer
ahogada, señor.
ESCRITOR : ¿Usted? ¿Usted se va a
ahogar por tres rublos? ¿quiere usted cobrarme para presenciar su propio
suicidio? ¡Debo alejarme de esta lunática!
VAGA : No, no no…Usted no ha comprendido bien. En
realidad no me ahogo. Personifico a una mujer ahogada. Me lanzo a las aguas
heladas y manoteo un ratito…levanto los brazos y grito pidiendo ayuda unas
cuantas veces, me hundo…glú, glú, glú,…luego aparezco flotando con la cabeza
hacia abajo, entera inflada…Da escalofríos verme…toda ahogada…Tres rublos por
función privada y precios especiales para grupos. El espectáculo empieza en dos
minutos.
ESCRITOR : Me rehuso a creer que en
realidad estoy discutiendo el precio de admisión a un ahogamiento.
VAGA : Usted parece no querer comprender, señor.
Esta no es una entretención vulgar. Es una escena riquísima, plena de
implicancias sociales. Un drama que no es trágico sino que irónico, en vista de
su comicidad…
ESCRITOR : ¿Cómico? ¿Qué
puede tener de cómico?
VAGA : Inflo las mejillas y pongo los ojos en
blanco y desorbitados. Grito con voz alta y destemplada…suena como el chillido
de un puerco. Soy la única aquí en la costa que muere así.
ESCRITOR : ¿Realmente espera que
pague para escuchar chillidos sub-acuáticos de una imitadora de puercos?
VAGA : Acabo de tener una temporada de mucho
éxito, señor. Todo vendido en Agosto. ¿qué me dice, señor? ¿quiere que lo anote
ahora para el show de la cena?
ESCRITOR : ¿Qué quiere
decir con el show de la cena?
VAGA : Me lanzo al agua y saco un lindo pez que
le tiro a usted. Creo que está saliendo bastante bacalao ahora, señor.
ESCRITOR : ¿Por qué me
quedo aquí escuchando todo esto?
VAGA : Le agradecería que se decidiera pronto,
señor. En cinco minutos más van a botar la basura de ese restaurant y el agua
se pone muy cochina. Yo también tengo mi orgullo.
ESCRITOR : ¡Al diablo con su
orgullo! No le impide ganarse la vida imitando a una mujer muerta.
VAGA : Ciertamente sabe usted golpear en los
puntos vulnerables. Eso fue muy cruel, señor.
ESCRITOR : Lo lamento. No
fue mi intención ser cruel.
VAGA : Es que usted pasa por alto las ventajas de
mi profesión…¿Ha visto alguna vez a un minero del carbón, al final del día,
todo cubierto de mugre y suciedad? Hollín en sus narices y oídos, carboncillo
negro en sus dientes…¡Repugnante! O las peluqueras que llegan a su casa en la
noche llenas de pelillos ajenos incrustados en sus manos. Le caen en el pan, en
la sopa…Da náuseas…¿Sabe usted dónde mete sus manos la medicina forense…?
ESCRITOR : ¡Por favor!
VAGA : O un granjero sus pies. Da lo mismo. Todas
las personas que trabajan, a la larga toca algo sucio. Mientras que yo, por el
contrario…yo trato con el agua. El agua es mojada, es limpia, purificadora. Yo
no tengo que bañarme cuando llego a mi casa. Ya lo hice. ¿puede usted decir lo
mismo, señor?
ESCRITOR : ¿Piensa usted que me voy a
poner a discutir mis hábitos de higiene con usted? Dios mío, usted me saca de
mis casillas. Debe andar algún coche de alquiler por aquí. ¡Cochero! ¡Cochero!
VAGA : Lo va a lamentar. Regresará una noche
muerto de aburrido, “muriéndose” de ganas de ver un buen ahogamiento y yo ya no
estaré aquí para divertirlo. Esta es mi última semana en este lugar. Termino el
Domingo indefectiblemente…La semana próxima estaré en Yalta. (Un policía aparece por el fondo)
ESCRITOR : Ahí va un oficial de
policía. Si no me deja en paz, la haré arrestar por mendicante.
VAGA : No estoy
mendigando. Pertenezco al rubro de Entretenimientos Marítimos.
ESCRITOR : Ahogarse no es una
entretención marítima. Es usted una “lunática costera”. ¡Oficial! ¡Oficial!
VAGA : (Alejándose)
Ya me voy, ya me voy. El negocio de ahogarse ya no es lo que era antes. (Corre a esconderse. El policía se acerca
presuroso).
POLICIA : ¿Puedo
servirle en algo señor?
ESCRITOR : Hay una mujer escondida
por ahí, que me ha estado molestando toda la tarde. No me extrañaría que fuera
una perturbada mental.
POLICIA : Siempre hay un montón de gente extraña
vagando por los muelles en la noche, señor. Un caballero como usted no debería
andar por aquí. ¿Qué clase de molestias le causó?
ESCRITOR : Le aseguro que lo que le
voy a contar le va a parecer muy extraño. Quería cobrarme tres rublos por verla
ahogarse…¡Imagínese!
POLICIA : ¿Parecerme extraño?…Esa es una vulgar
estafa. No vale más de sesenta kopecks. Se puede conseguir el mejor de los
ahogamientos que desee ver y no pagar ni un centavo más. ¡Tres rublos! ¡Qué
desfachatez!
ESCRITOR : Parece no
haberme comprendido, oficial.
POLICIA : En el muelle que sigue hay dos hermanos
que por un rublo cada uno, le dan a usted un ahogamiento doble. Hay que saber
regatear con esta gente, señor, y sacarle el mejor provecho al dinero.
ESCRITOR : Aquí no se
trata de precios…
POLICIA : ¡Tres rublos!…El otro día, ahí no más,
catorce hombres desarrollaron todo el episodio del hundimiento de un barco por
tres rublos. En un día bueno se puede contemplar el hundimiento de toda una
armada por diez rublos. Sí, señor. Sesenta kopecks es más que suficiente para
un buen ahogamiento simple. Manténgase en ese precio, señor, y que disfrute la
velada… (El policía toca su sombrero a
modo de saludo y se aleja. El escritor ha quedado estupefacto, sin saber qué
hacer)
ESCRITOR : ¡Ha llegado!…Finalmente
ha llegado…Por fin llegó el día en que el mundo entero se ha vuelto loco. (La mujer sale de su escondite)
VAGA : Veo que el
oficial se ha marchado. ¿Qué fue lo que le dijo, señor?
ESCRITOR : La verdad. Le dije que
usted era una desequilibrada mental. Desgraciadamente, él estaba aún más
desequilibrado que usted.
VAGA : De todas maneras le agradezco que no me
haya causado problemas, y para demostrarle mi gratitud le haré un precio
especialísimo : ochenta kopecks.
ESCRITOR : (Furioso) ¡Ochenta kopecks! ¿Ochenta? ¿Ochenta? ¡Ladrona!
¡Embustera! Miserable e ignorante embaucadora. No pagaré más de sesenta.
VAGA : ¿Sesenta? ¿Sesenta kopecks por ahogarme? ¿Y
donde queda mi ganancia? Las toallas me cuestan cuarenta kopecks…Otros cuarenta
se lleva el hombre que me rescata del agua. Saldría perdiendo plata. ¿Para qué
hacerlo? Para eso mejor me quedo debajo del agua…
ESCRITOR : A mi no me va a trampear,
señora. Sesenta kopecks por ahogarse. Tómelo o déjelo.
VAGA : (Refunfuñando)
Es usted un hombre duro, señor. Un hombre muy duro…Sea por sesenta kopecks. (Estira la mano, y mientras recibe el
dinero…) Ruego a Dios que mi hijo no me salga heredando esta profesión…
ESCRITOR : Ahí tiene su
dinero. ¿Ahora dónde me sitúo?
VAGA : (Guardando
el dinero en un pañuelo) Justo al borde del muelle, señor. Bien a la orilla
para que pueda ver toda la acción.
ESCRITOR : Está un poco
oscuro ahí abajo. ¿Está segura de que podré ver bien?
VAGA : Eso es lo que lo hace más misterioso.
Mientras más misterioso, más entretenido. De todos modos lo más importante de
la acción está en los últimos diez segundos…Bien, aquí voy. ¡Oh! Casi me
olvidaba. Cuando suba a la superficie por tercera vez, tiene que gritar con
todos sus pulmones… ¡Popnichefsky!
¡Popnichefsky!
ESCRITOR : ¿Quién es
Popnichefsky?
VAGA : Es el hombre
que se lanza para rescatarme. Yo no sé nadar, señor.
ESCRITOR : ¿No sabe
nadar? ¿Me quiere decir que pretende ahogarse sin saber nadar?
VAGA : Lógico. De eso se trata. Es justamente lo
que lo hace mas excitante. Popnichefsky espera siempre hasta el último segundo
antes de lanzarse para sacarme. Está en ese restaurant tomándose un trago.
Espero que no se olvide de ese hombre, señor :Popnichefsky! Bien, espero que
disfrute del espectáculo. Si le gusta, recomiéndeme a sus amistades… Y a la
sopa, como decimos acá… (Salta al agua y
grita por ayuda) ¡Ayuda! ¡Socorro! ¡Socorro! ¡No sé nadar! ¡Socorrooooo!
ESCRITOR : Córrase más
acá. No la veo bien ahí…
VAGA : ¡Oh, Dios,
socorro! ¡Que alguien me ayude! ¡Me estoy ahogando!
ESCRITOR : Bien, muy bien. ¿No puede
saltarse esa parte? No puedo pasar aquí toda la noche… ¿Puede ahogarse ahora?
VAGA : Glu glu glu
glu…
ESCRITOR : ¿No me escucha? Quiero que
se ahogue ahora…¿Dónde diablos está? Ah, ahí la veo…¿Es esta la tercera vez que…sí…¿verdad?
(Se endereza y se pone las manos en la boca, haciendo bocina para
gritar…) …¡Santo Cielo! ¡He olvidado el nombre!
APAGÓN